
Por. Valentina de Aguirre


“Durante más de veinte años, los libros fueron mi manera de explorar el mundo”, dice Clara Molina, fundadora de la ya desaparecida librería Milaires. En ese icónico lugar vivía rodeada de ideas, historias, arte, arquitectura y diseño. Como ella misma explica, “la curiosidad siempre fue el hilo conductor”. Y hace un par de años, Clara descubrió otra forma de encausar esa misma curiosidad: “simplemente pasé de descubrir los mundos creados por otros a construir el mío propio a través del papel y la luz. Los libros me enseñaron a mirar y el papel me enseñó a crear”.
Conversamos con Clara sobre ese camino creativo, el descubrimiento de una capacidad que siempre estuvo ahí y la libertad de crear sin apurarse.



Antes de crear lámparas, tu vida estaba muy ligada a los libros y al papel. ¿Cómo fue ese tránsito desde el mundo editorial hacia la creación de objetos?
Hace muy poco tiempo, cuando me preguntaban cómo había nacido todo esto o cómo había aprendido a hacer lo que hago, siempre respondía que coincidió con una etapa de muchos cambios en mi vida. También decía que personas cercanas me habían estimulado a explorar una capacidad creativa que hasta entonces no conocía.
Hoy, cuando vuelve a aparecer esa pregunta, mi respuesta es diferente. Ya no creo que esto haya nacido entonces. Creo que siempre estuvo conmigo.


¿Recuerdas el momento en que descubriste que el papel podía convertirse en tu lenguaje creativo?
Las personas y las circunstancias fueron importantes, pero las veo más como canales que me ayudaron a reconocer algo que llevaba mucho tiempo dormido. Lo que hago con mis manos se siente profundamente propio. No es algo que aprendí a hacer; es algo que recordé. Surge de una manera tan natural que a veces tengo la sensación de que simplemente estaba esperando el momento adecuado para salir.
Tus lámparas parecen más esculturas de luz que objetos decorativos. ¿Cómo definirías lo que haces?
Me gusta pensar que creo esculturas de luz hechas de papel. La iluminación es importante, pero no es el punto de partida. Mi interés está en la forma, en la textura y en cómo la luz transforma esas superficies plegadas. Cada pieza busca generar una presencia en el espacio, algo que cambie la atmósfera de una habitación incluso cuando está apagada.



¿Qué te interesa explorar cuando comienzas una nueva pieza: la forma, la luz, el material o la emoción que puede generar?
Todo comienza con la forma. Paso mucho tiempo observando cómo un pliegue afecta al siguiente y cómo pequeñas decisiones generan estructuras completamente distintas. Después aparece la luz, revelando aspectos del papel que permanecen ocultos durante el proceso. Pero probablemente lo que más me interesa es la emoción que surge cuando alguien se detiene frente a una pieza y siente curiosidad. Me gusta crear objetos que inviten a mirar más despacio.
¿Qué ha transformado este oficio en ti?
El hecho de usar mis manos para crear desde un pliego, me ha enseñado a confiar en los procesos. Vivimos en una época donde todo parece exigir resultados inmediatos, y trabajar con las manos me recordó el valor del tiempo, de la repetición y de la paciencia. También me ha permitido reconocer una parte de mí que durante muchos años permaneció en silencio. En muchos sentidos, estas esculturas son un recordatorio de que nunca terminamos de convertirnos en quienes somos.



¿Hay algún sueño, proyecto o territorio creativo que te gustaría explorar en los próximos años?
Hoy no pienso demasiado en sueños o proyectos futuros porque, de alguna manera, siento que estoy viviendo uno que nunca imaginé.
Lo más bonito de estos años es que los proyectos más importantes no los busqué. Fueron apareciendo. Y con cada nueva creación entro en territorios que no tenía contemplados. Todo ha sucedido de una forma bastante inesperada y natural.
Por eso, más que pensar en lo que viene, trato de disfrutar profundamente lo que estoy haciendo ahora. Estoy muy contenta con este presente. Tal vez mi único deseo para el futuro sea poder seguir viviendo este proceso con la misma curiosidad, libertad y asombro con que lo estoy viviendo hoy.

