
POR. Paula Parot y Valentina de Aguirre

Si tuviera que describir Puglia en una sola palabra, sería ENCANTADORA.
Un lugar sencillo, donde todo ocurre a otro ritmo: los días son más lentos, hay campos infinitos de olivos, comida orgánica y unas postales difíciles de olvidar incluso después de volver.
Pero si hay algo que realmente marca este viaje, es su gente. Cercana, alegre, profundamente conectada con lo natural. Se nota en cómo viven, en cómo cocinan y en cómo reciben.
Este es un recorrido por Puglia que repetiría una y otra vez.
PARADA 0 — ROMA
La mejor forma de empezar es volando a Roma, donde recomiendo quedarse un par de días. Más que un desvío, es una pausa necesaria para adaptarse al cambio de horario y comenzar el viaje con calma.
Para quedarse, una apuesta segura es el JK Hotel: bien ubicado, acogedor, con muy buen diseño y ese tipo de hospitalidad que hace sentir rápidamente como si uno estuviera en su propia casa.


Desde Roma, el viaje continúa en avión a Bari. Ahí, lo ideal es arrendar un auto y moverse con libertad por la región.
PARADA 1 — OSTUNI

Desde Bari hay que tomar la autopista Strada Comunalle Egnazia con destino a Ostuni.
DORMIR
Masseria Morosetta, sí o sí. Este lugar fue, en muchos sentidos, el origen de mi viaje. Después de años viéndolo en sus redes e imaginándolo, finalmente se convirtió en el punto de partida. Y no decepciona.
La experiencia aquí tiene que ver con bajar el ritmo: recorrer sus jardines, descansar, comer bien y simplemente estar.



COMER
Reservar con (mucha) anticipación en la misma Masseria Morosetta es clave. La experiencia vale completamente la pena.
En el pueblo de Ostuni no hay grandes restaurantes, pero nos encontramos con Opera Prima, una buena alternativa para comer pizzas y pastas, ojalá con reserva.


COMPRAR
La tienda de la masseria tiene una linda curatoría de cerámicas y linos. Difícil salir con las manos vacías.
En Ostuni, Mercanteria es otro imperdible para objetos, antigüedades y piezas únicas.


CONOCER
El casco antiguo de Ostuni es perfecto para recorrer al atardecer y quedarse hasta la noche.
Desde aquí, puedes recorrer
Alberobello, con sus icónicos trulli, ideal para recorrer caminando sin apuro.
Cisternino, perfecto para una parada a almorzar si vienes desde Arberobello. La Trattoria Bere Vecchie es un lugar sencillo, pero con buenas pastas y carnes.


Al salir de Ostuni rumbo a Lecce, la siguiente parada si necesitas almorzar, recomiendo parar en el pueblito costero Porto di Savelleti. Ahí, hay que parar en la Osteria del Porto, un restorán sencillo de pescado fresco y muy buena cocina local.
PARADA 2 — LECCE

Lecce tiene un ritmo distinto: más urbana, más intensa, pero igual de encantadora. La mejor forma de recorrerla es a pie y sin demasiada estructura. La idea es perderse, con mapa en mano por supuesto, si no puedes dar vueltas en círculos entre puerta y puerta.
Un buen tip es comprar un pase general el primer día. No todo lo que incluye es imprescindible, pero ayuda a entender la ciudad y ordenar el recorrido.
DORMIR
Aquí les dejo dos alternativas en caso de no encontrar en la primera, que es una belleza; La Fiermontina o el Patria Palace, que es más nuevo.


COMER
Pescheria con Cottura, Zéphyr (en La Fiermontina), Blue Notte (sencillo y con buena comida), Tipico y Varius Osteria Moderna.
CONOCER
Hay mucho que ver en Leece. La Basilica di Santa Croce, el Duomo, el Museo Fiermontina y mirar con detención las antiguas puertas de la ciudad. Pero, sobre todo, caminar. Entrar a tiendas, parar por un café, tomar un helado y entrar a todos los anticuarios posibles.
Si hay tiempo, una escapada a Galatina vale la pena solo por su basílica. El cielo es realmente una joya.



PARADA 3 — MATERA

Matera es de esos lugares que no se parecen a nada.
Se deja el auto a las afueras y desde ahí el hotel se encarga del traslado. El acceso está restringido, lo que mantiene intacta la experiencia de recorrerla a pie.
Sus “sassi”, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, han sido escenario de películas como La Pasión de Cristo y James Bond. Pero más allá de eso, hay algo en su geografía, su historia y su luz que la hace inolvidable. Me atrevo a decir que es uno de los pueblos más lindos en los que he estado.
DORMIR
Nosotros nos quedamos en el hotel Vetera Matera, que lo recomiendo de todas maneras. Si es posible, elegir una pieza con terraza. Las vistas, especialmente al atardecer, son un espectáculo en sí mismo.


COMER
En el mismo hotel está Artema (hay que reservar). También les recomiendo Baccanti y Le Botteghe para una comida sencilla y con sabor. Entre medio, por supuesto, es necesario hacer pausas para un affogato en cualquiera de sus cafés.

CONOCER
Aquí no hay una lista estricta. Matera se recorre subiendo y bajando, perdiéndose y volviendo a encontrarse. Tanto que después de un tiempo ya te sabes el mapa de memoria.
Un buen punto de partida es subir hasta la catedral: no tanto por su interior, sino por la vista desde la plaza. Desde ahí, el resto es dejarse llevar entre miradores, iglesias, cuevas y callejones.
Las puestas de sol y la ciudad iluminada de noche son, simplemente, inolvidables.



Hay algo en Puglia difícil de explicar.
Un ritmo, una forma de estar, una belleza sin esfuerzo. Y probablemente por eso, dan ganas de volver incluso antes de irse.

