Descubrir Trancoso, quedarse en Uxua

Con Uxua como punto de partida, viajé a este rincón de Bahía para conocer sus casas de colores, disfrutar de sus playas y descubrir un hotel que llevaba años mirando como inspiración.

Hay hoteles que sigo durante años. Miro las fotos, intento descubrir cada rincón, vuelvo a ellos buscando inspiración y me imagino cómo sería estar ahí. Uxua era uno de esos lugares. Por eso, como tantas otras veces, este viaje empezó con un hotel como destino.

Para conocerlo fui a Trancoso, en el sur de Bahía, Brasil. Ahí, en el Quadrado —la plaza de pasto rodeada de casas de colores que es el corazón del pueblo—, está Uxua Casa Hotel & Spa. Sus casas, sus materiales y la manera en que se relaciona con la vida del lugar me llamaban la atención desde hace tiempo. 

La historia detrás del hotel ayuda a entenderlo. El diseñador holandés Wilbert Das, quien fue director creativo de Diesel, llegó por primera vez a Trancoso en 2004 y se enamoró del lugar. Compró una casa de pescadores y, mientras trabajaba en ella, surgió la idea de sumar otras y crear un pequeño refugio. Y así es como en 2009 nació Uxua.

Para su creación, Das trabajó junto a artesanos locales, recuperando materiales y usando técnicas tradicionales. Las casas conservaron sus historias y sumaron otras nuevas. Esa mezcla entre lo que ya estaba y su mirada como diseñador es parte de lo que hace tan atractivo al hotel: hay una intención detrás de cada detalle.

De hecho, cada casa es un mundo en sí. El color, las texturas, los muebles y los objetos tienen su propia personalidad; es una fuente constante de inspiración. Y si el lugar es inspirador, son las personas que le dan vida quienes logran que la estadía sea cercana y preciosa. Más que un hotel, Uxua transmite una forma de vivir.

Me quedé en el Uxua del Quadrado, en la casa Du Lago y durante el día descubrí el nuevo Uxua Maré, junto a la playa de Itapororoca. Ahí, entre el bosque y el mar, el proyecto sigue con tres casas: Azul, Amarela y Branca. Su historia también es fascinante. Para darles vida, Das y su equipo recuperaron antiguas casas de campo de Minas Gerais, trasladando estructuras de madera, puertas y ventanas para reinterpretarlas en este paisaje.

Los colores y los materiales son espectaculares, y la playa, un paraíso. Es un lugar para pasar el día y almorzar sin apuro. En Mesa Maré la cocina se arma con lo que está fresco: pesca del día, productos locales e ingredientes de la huerta y de Uxua Roça, la granja orgánica del hotel. La chef Renata Buim cambia las preparaciones según lo que llega a su cocina.

Pero no todo gira en torno a Uxua. En el Quadrado hay muy buenos restoranes, perfectos para probar sin apuro, al ritmo de Trancoso.  Aquí, una selección (y un hallazgo extra).

Uxua, Bonitto y Gino. En el Quadrado y sus alrededores hay lugares preciosos, con buena comida y ambiente.

Para pizzas

Maritaca, uno de los favoritos de este viaje.

Para probar la cocina de Bahía

Silvana e Cia y Ali na Janete, dos direcciones de comida casera local.

Para conocer

El Hotel Fasano Trancoso y su restorán de playa, en Itapororoca.

Para un helado

Bacio di Latte.

Un extra

La peluquería Verão Beleza Solar, porque uno nunca sabe cuándo puede necesitar un hallazgo así. 

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